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Marcos Domínguez- @zoncerasabiertas
Se viralizó este spot del Green Party Británico y, detrás, la cantinela de siempre: “nuestra dirigencia” no podría hacer algo así. Y es cierto en parte, pero la vara está tan baja que un buen video empieza a leerse casi como si fuera un programa de gobierno. Como si alcanzar una forma comunicacional prolija equivaliera a tener algo sólido que decir.
Parece un malentendido de época, pero se ha olvidado que la buena política precede a la buena comunicación. Poner a la comunicación por encima de la política es justamente lo que, más temprano que tarde, va a hacer caducar a esta industria del “consultor estrella”. En general, demasiados reflectores sobre lo accesorio queman muy rápido el poco prestigio disponible.
En la actualidad digitalizada la política se reduce a un intercambio horizontal que borra jerarquías de experiencia y responsabilidad, como si gobernar y comentar fueran lo mismo. Los flujos de la vida se confunden con los de la pantalla; likes como votos, audiencias de marketing tomadas como cartografías electorales. Esto implica a una dirigencia que, es harto evidente, se refugia bajo las faldas de la consultoría vitalicia, donde anidan políticos sin imaginación que tercerizan la tarea de pensar qué decir y cómo decirlo. Una ópera de inautenticidad.
De ahí los manuales para “contar historias”, las fórmulas de campaña, los cursos exprés para “humanizar candidatos”. Cuando una pieza funciona –un spot, un reel, un eslogan– la respuesta automática es copiar la fórmula, aunque el contexto sea otro. Se gobierna con enunciados, con “administración de emociones”, no con decisiones que cambien la vida material de nadie.
El spot del Green Party británico impacta justamente porque no sermonea. Habla fácil, desde algo que resulta común porque está basado en una experiencia compartida.
Si la política quiere dejar la muleta ortopédica de las consultoras, va a tener que invertir el orden: primero la realidad, después el eslogan. La pregunta no es qué nueva fórmula comunicacional va a copiar, sino qué vida en común está dispuesta a proponer para que valga la pena comunicarla.
Seguramente así haga un spot mucho mejor.

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